¿Qué es un contrato por baja laboral?
Cuando un trabajador se ausenta temporalmente de su puesto por una baja médica, la empresa debe seguir operando con normalidad. En este tipo de situaciones, el contrato de sustitución por baja laboral se convierte en una herramienta fundamental. Este contrato permite incorporar de forma legal y temporal a otro profesional que cubra esa ausencia, asegurando así la continuidad de la actividad empresarial sin alterar la estructura de la plantilla.
Su nombre técnico ha evolucionado en los últimos años. Lo que antes conocíamos como “contrato de interinidad” ahora se denomina “contrato de duración determinada por sustitución de persona trabajadora”, tras los cambios introducidos por la reforma laboral. En la práctica, su finalidad sigue siendo la misma: sustituir a una persona que tiene derecho a reincorporarse a su puesto.
¿Cuándo se utiliza un contrato de sustitución?
Este contrato se aplica en contextos muy concretos. El más habitual es cuando un trabajador se encuentra en situación de incapacidad temporal, es decir, de baja médica. Pero también puede utilizarse en otros casos, como bajas por maternidad o paternidad, excedencias con reserva de puesto o cualquier otra causa en la que el empleado titular tenga derecho a volver al trabajo.
Lo esencial es que haya una relación directa con una persona concreta, cuya ausencia justifique la contratación temporal. Utilizar esta modalidad para cubrir aumentos de carga de trabajo o vacantes sin previsión de retorno no solo es incorrecto, sino que puede considerarse fraude de ley. En nuestra experiencia en ALR Asesoría, hemos visto cómo errores como estos pueden acabar en sanciones o en conversiones forzosas a contratos indefinidos.
Requisitos legales para formalizar el contrato por baja laboral
La legalidad de un contrato de sustitución depende de su correcta formalización. No basta con indicar que el motivo es una “baja médica”; es necesario especificar de forma detallada a qué trabajador se está sustituyendo y por qué motivo. El contrato debe constar siempre por escrito, incluyendo:
- Nombre y apellidos del empleado ausente.
- Causa concreta de la ausencia (baja por enfermedad, maternidad, etc.).
- Fecha prevista de inicio del contrato.
- Duración aproximada o condición de finalización.
- Jornada, salario y condiciones aplicables según el convenio.
Cualquier omisión o ambigüedad puede generar problemas ante una inspección o incluso provocar la nulidad del contrato. Siempre recomendamos usar el modelo oficial del SEPE como base, pero adaptarlo a la situación real con claridad y precisión. Recordemos que lo que no se documenta, en derecho laboral, muchas veces “no existe”.
Duración y finalización del contrato de sustitución
Uno de los rasgos distintivos de este tipo de contrato es que su duración está directamente ligada a la ausencia del trabajador titular. Esto significa que el contrato finalizará cuando esa persona se reincorpore, sin necesidad de preaviso ni indemnización.
En algunos casos, la baja puede durar unos pocos días; en otros, extenderse durante meses o incluso más. En la práctica, lo ideal es firmar el contrato con una cláusula que indique que la relación laboral se mantendrá hasta que cese la causa que originó la sustitución, sin establecer necesariamente una fecha de fin exacta.
Si, por ejemplo, el trabajador sustituido obtiene una incapacidad permanente o decide no reincorporarse, el contrato de sustitución puede extinguirse por imposibilidad sobrevenida o dar paso a otro tipo de relación contractual, dependiendo del caso.
Derechos y obligaciones del trabajador sustituto

Uno de los mitos más extendidos sobre los contratos por baja es que el trabajador sustituto tiene “menos derechos”. Nada más lejos de la realidad. A nivel legal, quien ocupa temporalmente ese puesto debe recibir exactamente las mismas condiciones salariales, de jornada y beneficios que le corresponderían al trabajador sustituido.
Esto incluye estar dado de alta en la Seguridad Social desde el primer día, cotizar con normalidad, tener acceso a bajas, vacaciones proporcionales y formación, así como estar cubierto por los protocolos de prevención de riesgos laborales. Lo único que no tiene derecho a percibir al finalizar el contrato es la clásica indemnización por fin de contrato, ya que su finalización es legal y previamente pactada.
Ahora bien, si se demuestra que el contrato fue utilizado para finalidades distintas a las previstas legalmente, el trabajador podría reclamar su conversión en indefinido y exigir una compensación por despido improcedente. De ahí la importancia de definir bien el contrato desde el inicio.
Pasos para redactar correctamente un contrato por baja laboral
Redactar correctamente este contrato no es complicado si se sigue un proceso ordenado. Desde nuestra experiencia asesorando a empresas de distintos tamaños, estos son los pasos que recomendamos para asegurarte de que todo está en regla:
- Verifica que efectivamente existe una causa legal de sustitución. Si no hay baja médica, excedencia o situación análoga, este contrato no procede.
- Identifica claramente a la persona que va a ser sustituida y documenta su situación.
- Utiliza un modelo de contrato actualizado y adaptado a tu convenio colectivo.
- Detalla todas las condiciones laborales del sustituto, equiparándolas a las del titular.
- Asegúrate de que el contrato se firma antes del inicio de la prestación de servicios.
- Comunica el alta del contrato al SEPE y a la Seguridad Social en los plazos establecidos.
No hacerlo bien no solo puede derivar en sanciones económicas, sino también en conflictos legales que terminan en los tribunales. Por eso, siempre insistimos en que este tipo de contrato, aunque parezca sencillo, debe tratarse con el mismo rigor que cualquier otra modalidad.
Errores comunes al realizar este tipo de contrato
Uno de los problemas más habituales con el contrato por baja laboral es asumir que, al ser temporal, no requiere tanta atención o formalidad. Esa mentalidad es peligrosa. Entre los errores más frecuentes que vemos están:
- Firmar el contrato sin especificar la identidad del trabajador sustituido.
- No indicar claramente la causa de la sustitución.
- Utilizar este contrato para cubrir aumentos de carga de trabajo o nuevas necesidades organizativas.
- No firmar el contrato antes de que el trabajador comience a prestar servicios.
- Olvidar comunicar el alta en el SEPE dentro del plazo legal.
Cada uno de estos errores puede ser considerado fraude, lo que no solo supone una sanción administrativa, sino que puede tener consecuencias jurídicas serias, como la nulidad del contrato o la conversión en indefinido.
Conclusión: la importancia de hacerlo correctamente
El contrato por baja laboral es una solución eficaz, flexible y legal para responder a imprevistos y mantener la actividad de la empresa sin comprometer su estructura. Pero como todo instrumento legal, su utilidad depende de cómo se utilice.
Desde ALR Asesoría, nuestra recomendación es clara: no improvises. Tómate el tiempo de redactar el contrato con el cuidado que merece. Si tienes dudas, consulta con un profesional. Una sustitución mal planteada puede salir mucho más cara que una buena asesoría inicial.